Para un determinado sector de jóvenes españoles de los albores del siglo XX, entre los que se contaba el propio Ortega, chasqueados por la ramploneria y la cortedad de miras de la Restauración y su turno de partidos, e igualmente asqueados por la alternativa del humanitarismo plañidero, enclenque e hipócrita que asomaba a traves del positivismo masónico y su producto más inmediato, el marxismo, la propuesta condensada por Nietzche en el concepto de la "vida ascendente" aparecía como la auténtica redención. Este concepto era entendido como consecución de una acción positiva y acorde con la naturaleza íntima, mientras que su opuesto sería la "vida descendente", basada en el encadenamiento a la masa aborregada y mezquina, ahogada pòr los vicios del mecanicismo comercial y la adoración de los comportamientos grotescos, en definitiva la exaltación de la debilidad.

Recuperar a una sociedad, a un pueblo corroido por semejantes desafueros solo es posible insertando en el seno de la misma una ética individual que supere las tentaciones de convertir en referente moral la estulticia bestial ( la que desgraciadamente difunde en la actualiodad la sociedad de consumo saturando los instintos de manera compulsiva ), restableciendo el modelo de " vida noble " en la que el hombre por excelencia es aquel que se exige mucho a si mismo.
Precisamente es esta teoria la que empleo Ortega para interpretar el devenir histórico de España como un " esfuerzo puro " en su obra "Meditación del Escorial" ( 1915 ).