sábado, 6 de mayo de 2017

EL PROCESO DE VERONA (1944 )

Relatos de los procesados.

La versión de Tullio Cianetti. Nació en 1899 en Asís. Ejerció de puesto de presidente de la Confederación fascista de la Industria y de ministro de las Corporaciones desde 1940 a 1943. Se exilió a Mozambique, donde residió hasta su muerte en 1976.

En su declaración ante el juez Cersosimo afirmó que había sostenido una charla con Mussolini el día 23 de julio de 1943, previa al Gran Consejo Fascista.

En ella Mussolini le mencionó que se había formado una facción de políticos y militares partidaria de tratar con los Aliados aceptando una rendición incondicional. Cianetti le habría invitado entonces a recurrir a medidas draconianas para evitarlo, haciendo alusiones a fusilamientos.

La mañana del 24 de julio de 1943 Cianetti aceptó una petición para encontrarse con Grandi. 

Mientras acudía al despacho se cruzó con Farinacci, que  le comentó la ambigüedad de la “Orden del día” preparada por Grandi para la reunión. Una vez reunido con este, en presencia de Bottai, Cianetti dio su conformidad al contenido de la “Orden del día” puesto que recogía su preocupación acerca de la unión de todas las fuerzas para resistir. Objetó  el último punto referido a la intervención de la Corona, aunque Grandi le tranquilizó al puntualizar que solo se trataba de implicar a la monarquía en la guerra y aligerar por tanto la carga que venía soportando el Duce. Cianetti hasta se mostró dispuesto a patrocinar la propuesta de Grandi, aunque finalmente no la firmó. Recordaba que De Vecchi, Bono, Bottai, Acerbo y Bignardi si lo hicieron.

Mussolini dio al Gran Consejo una explicación de la situación militar. Grandi se declaró partidario de continuar la guerra, pero reprochó la que calificó como escisión entre el régimen y el pueblo, censurando asimismo la gestión del partido fascista. Era necesario que la Corona, dijo, asumiese la responsabilidad en la dirección del ejército, dejando al Duce la gestión interna y del partido fascista. Bottai y otros intervinieron con declaraciones parecidas. Scorza respondió defendiendo la actividad del partido. Hubo un intento de levantar la sesión pero Grandi exigió su continuación.

Antes de la 22 horas hubo un receso, al que siguieron más intervenciones, entre ellas la del propio Cianetti. Argumentó que había apoyado la orden del día por la necesidad de una mayor implicación de la Corona y los organismos constitucionales; las informaciones periodísticas debían ser más claras con los fracasos y la gravedad del momento. Pero añadió que si la orden de Grandi perturbaba al partido, debía apoyarse la de Scorza.  Después intervinieron Grandi y Bottai ( Cianetti no indicó con que discurso)

La versión de Gotardi. Nacido en 1899, fue secretario de la Confederación de Trabajadores de la Industria. Sería fusilado en 1944 a raíz del proceso de Verona.

Alegó enfáticamente la ausencia de una consigna clara por parte del Duce para justificar su decisión de apoyar la “Orden del día” del 24 de julio. Gotardi era responsable del abastecimiento, y utilizó esta responsabilidad para señalar que siendo un puesto tan absorbente  en las circunstancias que vivía Italia en 1943  necesariamente lo alejaba de cualesquiera especulaciones políticas. Atribuyó el resultado de la votación del 24 de julio a una equivocada valoración de las circunstancias y palabras. Recordó que la asamblea de la Confederación sindical el 29 y 30 de junio con los secretarios de las uniones provinciales mantuvo un clima de defensa de la revolución fascista, que fue plasmado en la Revista Sindical de Confindustria.

Gotardi invocó que era ajeno a las reuniones políticas y la red de visitas e intrigas. Asimismo señaló que era su primera participación en el Consejo tras recibir el cargo de presidente de la Confederación de los Trabajadores de la Industria.

El viernes 23 de julio recibió a Bignardi, que hizo mención de la necesidad perentoria de la participación del Rey ante la seriedad de la situación tras el desembarco Aliado en Sicilia. En la mañana del sábado 24 de julio notó que los periódicos no se hacían eco de la reunión. Charló con Cianetti, que se mostró poco clarificador. Del Consejo citó la exposición del panorama militar que hizo Mussolini, y especialmente lo que calificó de  falta de una orientación clara sobre el sentido del voto. Gotardi no habló durante el debate.


 Como reflexión final,  consideraba que en la caída del fascismo  tuvo más relevancia la actitud del Rey y el plan del golpe de estado ideado por sus consejeros políticos y militares que  la decisión tomada por el Consejo.

lunes, 1 de mayo de 2017

EL FINAL DEL IMPERIO HITITA




El efímero gobierno de Arnuwanda III, hijo de Tudhaliya IV, apenas está documentado por improntas de sellos y referencias en un documento de su sucesor Suppiluliuma II.

En el reinado del último rey hitita conocido, las fuentes indican una serie de problemas:

       I.        - Contestación interna en la corte y entre los reinos vasallos, detectable en Kub XXVI 33. También puede comprobarse en el mensaje con los reproches del príncipe Pihawalwi (hijo del rey hitita) a Ibiranu, rey de Ugarit, por su falta de compromiso tras la llegada al trono de su padre, en RS 17.247

     II.         -  Campañas en Lukka y sus proximidades (suroeste de Anatolia) registrados en la “edificación Sudburg” hallada en Hattusa.

    III.          - Dependencia de las importaciones de trigo a través del puerto mediterráneo de Ura (clásica Seleucia). Esta registrada por la inscripción en Karnak del faraón Mernepath y la carta a Ugarit demandando el transporte de 450 toneladas de trigo.


    IV.          - Campañas navales en Alasiya (Chipre), con la interesante conjetura de quien podía ser el adversario, documentado en KBo XII 38 ( Guterbock, H G. “The hitite conquest of Cyprus reconsidered” JNES 26, 73-81 y Hoffner H. A. “ The last days of Hattusa” en W. A. Ward  “The crisis years : the 12th century  B. C.” Dubuque 46-51, 1989)



Hay varias teorías sobre los sucesos del Bronce Tardío y la caída de sus civilizaciones, incluyendo la hitita. Una de ellas es la teoría de los terremotos y de la “onda sísmica” de Claude Schaeffer. Esta ha sido rebatida señalando que los terremotos son cíclicos y recurrentes en la cuenca mediterránea, y que sus efectos eran asumibles incluso por las civilizaciones antiguas. Es muy difícil que causaran una interferencia generalizada, y no podrían impedir por si solos la expansión de esos pueblos.

 Otra teoría es la del cambio climático, que habría provocado sequías y las correspondientes hambrunas. Fue enunciada por Rhys Carpenter. Apoya esta teoría cierta documentación hitita o de sus interlocutores de Egipto o Ugarit, como la recogida en KBo 2810, RS 20.212 o KTU 2.39/RS 18.038

Según el artículo de Kaniewski y VV.AA “Late second early first millenium B. C. abrupt climate changes in coastal Syria…” Quaternary Research 74, pp. 207-215 (2010), basada en estudios realizados en Tell Tweini en Siria, y en Chipre, puede establecerase una sequía a finales del siglo XIII en el Mediterráneo Oriental a partir de depósitos de polen fósil. En la misma línea está la obra de B. L. Drake, basada en estudios relaizados en Soreq (Israel) y Voulkaria (Grecia) “The influence of climatic change on the Late Bronze Age collapse and the griek dark ages” Journal of Archeological Science, 39 (2012). Por su parte Finkelstein hizo conclusiones parecidas tras examinar catas de polen fósil en el Mar de Galilea y en el Mar Muerto, como un periodo seco más breve, que fecha entre 1250-1100 a.c.

sábado, 29 de abril de 2017

APUNTES SOBRE LA CRONOLOGÍA DE LETONIA DURANTE LA ETAPA RUSA (a partir de la conferencia de Viesturs V. Burbis)

1795 Los barones bálticos de Kurlandia cedieron ante la zarina Catalina II durante el tercer reparto de Polonia.

1802 Se produjo una revuelta letona fallida contra los nuevos gobernadores.

1812 Huida hacia los bosques para evitar el reclutamiento en la lucha contra Napoleón, con el que se simpatizaba.

1841-42 Estallaron varias revueltas, pero con pocas perspectivas.

1873 Se celebró en Riga  la Primera Fiesta de la Canción, mantenida hasta la actualidad.

1887 El informe del senador Manasei al zar tras una gira de inspección que constató que los habitantes mantenían sus costumbres: empezaron duras medidas con prohibición de estudiar la lengua materna, o el  intento de cambiar el abecedario latino por el cirílico.

1888 Escritos del diplomático austrohúngaro Von Aerentahl  sobre el rechazo báltico a la rusificación.

1905 Manifestación del sacerdote Gapón en San Petersburgo.  Fueron reprimidas el 26 de enero: 80 muertos, 200 heridos.

Las protestas se externdieron. En Riga participaron 50.000 manifestantes, coreando letras de protesta, consignas contra el zar y a favor de una república democrática. Los socialdemócratas lo interpretaron como una prueba de la clase obrera, los nacionalistas como una muestra de la participación de todo el pueblo.

Un millar de delegados se reunieron el 2 de diciembre de 1905 como expresión del pueblo letón.
Poco después empezaron las expediciones de castigo del gobierno con un saldo de 2.000 fusilados, propiedades e instituciones destruidas o clausuradas, 3.000 deportados a Siberia y 4.000 exiliados a EE.UU y otros países europeos.

El estado de guerra fue levantado finalmente en 1908.

En el verano de 1914 empezó el reclutamiento en el ejército ruso en la I Guerra Mundial. La alianza con Francia e Inglaterra  creó ciertas expectativas a los bálticos.

En la primavera de 1915, al avanzar los alemanes en Kurlandia, las autoridades evacuaron forzosamente a 800.000 personas y se dieron prácticas de “tierra quemada”.

El buen rendimiento de las unidades letonas mandadas por oficiales propios  llevó el 1 de agosto de 1915 a la promulgación de la Orden 322 para la formación de los batallones de tiradores letones.

En Noviembre de 1915 ya existían 8 batallones. Sus acciones se prodigaron y aumentaron su prestigio. En noviembre de 1916 habían aumentado su número hasta ser 8 regimientos.

En marzo de 1917 renunció el zar Nicolás II ante la revolución en Petrogrado. Empezó un paréntesis democrático de 8 meses.

La importancia de los tiradores letones y su alineamiento con los bolcheviques puede explicarse por su confianza en que estos traerían libertades nacionales e individuales. En abril 1917 regresó a Rusia Lenin, y al mes siguiente el judío Trotsky desde Estados Unidos. Los bolcheviques prometieron  la independencia a Letonia, y una vez ene le poder Lenin la reconoció finalmente, pero bajo la presión de los victoriosos alemanes. El 16 de noviembre de 1917 delegados forman el Consejo Temporal Letón que envió delegaciones por Europa. El 11 de septiembre de 1918  el ministro de exteriores británico Balfour los reconoció de facto. El 18 de noviembre de 1918 se declaró formalmente la independencia en el Teatro Nacional. El ejército propio fue instaurado del 1 de enero de 1919 con unas pocas compañías, puesto que la mayoría de los soldados letones seguían en Rusia.


jueves, 13 de abril de 2017

domingo, 26 de marzo de 2017

LA POLÍTICA OCCIDENTAL DE TUDHALIYA IV

El antepenúltimo de los monarcas hititas decidió restablecer el prestigio que había decaído durante el periodo de su padre en las tierras occidentales de Asia Menor. Lanzó varias campañas demostrativas contra los insumisos países de Lukka (Licia y alrededores) y Wiyanawanda, según se deduce de la “inscripción Ilgin” y del texto XXVI recopilado en Keilschrifturkunden aus Boghazkoy.

En el País del rió Seha (Lidia y alrededores) tuvo que enfrentar la rebelión de Tarhunaradu, que había reemplazado a Masturi, un títere emparentado por matrimonio con una tía de Tudhaliya IV, matrimonio que no había dejado descendencia. Probablemente el rebelde estaba patrocinado por el reino micénico de Ahhiyawa, a juzgar por el relato XXII de Keilschrifturkunden: “ Después Tarhunaradu hizo la guerra y dependía del rey de Ahhiyawa”. La campaña fue resuelta brillantemente con la dirección personal del rey hitita, que capturó a Tarhunaradu y su harén y los deportó a la urbe hitita de Arinna. Pero a pesar de esta acción resolutiva la agitación continuó desde Milawata (Mileto), cabeza de puente de Ahhiyawa en la costa anatólica egea. Aunque carecemos de la secuencia completa de hechos Tudhaliya consiguió poner Milawata bajo su influencia aprovechando una querella en la familia de los gobernantes locales, en la que apoyó al hijo contra el padre. En los textos XIX y XLVIII de Keilschrifturhunden se nos narra que el exiliado monarca de Wilusa, Walmu, se encontraba acogido por el ahora prohitita dirigente de Milawata, que debía haber establecido alguna clase de relación matrimonial con la casa real de Hattusa. Estos hechos supusieron un duro golpe para Ahhiyawa, y tal vez fuera uno de los factores de su desaparición bajo la ola de los Pueblos del Mar.
IMAGEN. RECONSTRUCCIÓN DEL ASPECTO URBANÍSTICO DE HATTUSA

En cuanto a Walmu, al parecer fue repuesto en su trono con  lo que Tuhaliya IV habría conseguido sus objetivos.