jueves, 13 de abril de 2017

domingo, 26 de marzo de 2017

LA POLÍTICA OCCIDENTAL DE TUDHALIYA IV

El antepenúltimo de los monarcas hititas decidió restablecer el prestigio que había decaído durante el periodo de su padre en las tierras occidentales de Asia Menor. Lanzó varias campañas demostrativas contra los insumisos países de Lukka (Licia y alrededores) y Wiyanawanda, según se deduce de la “inscripción Ilgin” y del texto XXVI recopilado en Keilschrifturkunden aus Boghazkoy.

En el País del rió Seha (Lidia y alrededores) tuvo que enfrentar la rebelión de Tarhunaradu, que había reemplazado a Masturi, un títere emparentado por matrimonio con una tía de Tudhaliya IV, matrimonio que no había dejado descendencia. Probablemente el rebelde estaba patrocinado por el reino micénico de Ahhiyawa, a juzgar por el relato XXII de Keilschrifturkunden: “ Después Tarhunaradu hizo la guerra y dependía del rey de Ahhiyawa”. La campaña fue resuelta brillantemente con la dirección personal del rey hitita, que capturó a Tarhunaradu y su harén y los deportó a la urbe hitita de Arinna. Pero a pesar de esta acción resolutiva la agitación continuó desde Milawata (Mileto), cabeza de puente de Ahhiyawa en la costa anatólica egea. Aunque carecemos de la secuencia completa de hechos Tudhaliya consiguió poner Milawata bajo su influencia aprovechando una querella en la familia de los gobernantes locales, en la que apoyó al hijo contra el padre. En los textos XIX y XLVIII de Keilschrifturhunden se nos narra que el exiliado monarca de Wilusa, Walmu, se encontraba acogido por el ahora prohitita dirigente de Milawata, que debía haber establecido alguna clase de relación matrimonial con la casa real de Hattusa. Estos hechos supusieron un duro golpe para Ahhiyawa, y tal vez fuera uno de los factores de su desaparición bajo la ola de los Pueblos del Mar.
IMAGEN. RECONSTRUCCIÓN DEL ASPECTO URBANÍSTICO DE HATTUSA

En cuanto a Walmu, al parecer fue repuesto en su trono con  lo que Tuhaliya IV habría conseguido sus objetivos.

jueves, 9 de marzo de 2017

ALEJANDRO ESPIN SOGO, APALEADOR Y CANDIDATO DE GANAR CEHEGÍN-IZQUIERDA UNIDA EN LIBERTAD PROVISIONAL

http://www.laverdad.es/murcia/201703/09/antifascista-acusado-paliza-joven-20170309014232-v.html

Tras más de un mes entre rejas, Alejandro E., el principal acusado de la agresión sufrida el pasado enero por una joven, Lucía, a las puertas de un pub de Murcia, recobra la libertad. Según ha podido saber 'La Verdad', la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia dictó este martes un auto en el que decreta la libertad provisional del joven, natural de Cehegín pero vecino de Murcia. El letrado Pedro López Graña, que representa a la víctima, confirmó ayer su intención de no recurrir este auto, por lo que la salida de Alejandro E. de la cárcel era ayer algo inminente.

Este joven, que en los últimos comicios figuraba como número 9 de Ganar Cehegín, se encontraba en prisión desde el pasado 24 de enero, cuando declaró ante la juez por su supuesta implicación en el linchamiento que un grupo de extrema izquierda propinó a una joven -a la que vinculaban con la extrema derecha- a las puertas del local La Boca del Lobo de Murcia. En su declaración, el joven, que está siendo defendido por el letrado José María Caballero, reconoció ser «antifascista porque mi abuela está enterrada en una cuneta». Pese a las imágenes captadas por un testigo con un teléfono móvil, negó, no obstante, cualquier implicación en la agresión. «Puede ser que salga en algún vídeo, pero no di ninguna patada», recalcó. «Vi el follón y me aparté». También negó que conociese al resto de arrestados, entre ellos Carlos V. P. y Ariadna R. S., la chica que presuntamente golpea en primer lugar a la víctima.

Según ha podido saber este diario, la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia remarca en el auto que, en base al informe forense conocido en febrero, la víctima sufrió la pérdida de un diente y lesiones que «no fueron de gravedad». Además, argumenta que, aunque «el riesgo de fuga no puede desdeñarse», el joven tiene una casa en Murcia, donde estudia, y familia en Cehegín. Entiende, además, que la agresión fue «un incidente aislado».


Con estos argumentos, concede al joven la libertad provisional, pero le impone varios requisitos, entre ellos la obligación de comparecer en el juzgado quincenalmente -y cuantas veces se le requiera-.

La magistrada le obliga, asimismo, a comunicar al juzgado cualquier cambio de domicilio y le retiene el pasaporte para evitar su salida del país. Alejandro E. no podrá, además, acercarse a menos de 500 metros de la víctima, de su domicilio y de su lugar de trabajo, ni comunicarse con ella por ningún medio. La juez le advierte de que en el caso de que incumpla cualquiera de estas medidas volverá de nuevo a prisión.